domingo, 14 de octubre de 2012

Asedio.

Disfrutó el sutil asedio de sus palabras,
las insinuaciones leves del lenguaje.
Las verdades a medias,
las frases no dichas.

El pulso tenue de su cuerpo,
los movimientos leves de su piel dormida,
el calor de su presencia.
Las miradas, los gestos,
los gustos compartidos.
El tiempo que no tuvieron,
la historia desconocida.

Colgaron de péndulos efímeros,
hilos de seda, fragilidad contenida,
dos líneas que se cruzaron una vez en la vida.

El tiempo presente,
el tiempo vacío,
el tiempo, mezquina unidad de medida.

El presente inconmensurable,
                   inaprensible,
                   incuestionable,
                   incomprensible.

El tiempo, una marca en el aire.
Una marca de lo que no fue.

 Sólo sabe el tiempo qué es lo que pueda ser.